RiNcóN deL DiSeñO II

27 01 2009

Aprovechando la cercanía de uno de los Festivales de Rock más importantes de la península, Viña Rock, el Viña pa’los amigos, hoy haremos un repaso de la evolución de su diseño gráfico desde el año 1999.

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IV Edición:

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V Edición:

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VII Edición:

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VIII Edición:

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IX Edición:

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X Edición:

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XI Edición:

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XII Edición:

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XIII Edición:

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XIV Edición:

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Visto el historial gráfico de este Festival, podríamos decir, que si existe un referente al mismo, desde luego ese es el esqueleto con boina, ese que nos han pintao siempre disfrutando como uno más de nosotros en el Festival… sin embargo, en la XIV Edición del Viña Rock, la de 2009, nos sorprenden con nuevo diseño, con un nuevo personaje, un… ¿toro? Esperemos a ver el diseño del cartel… pero a mi esto no me huele demasiado bien…





más allá del ruido… II

26 01 2009

Aquí estoy otra vez, y cómo la anterior, repito con Extremoduro (ya me conocéis, son mi debilidad :D ). Esta vez, la canción elegida no es otra que Amor Castúo (Agila, 1996). Ahí queda eso… ;)

Paso las horas sin comer, pinto la vida sin papel,
vuelo en el aire sin motor.
Primero rompo el corazón,
de un mundo que no puedes ver.
luego me vuelvo a mi rincón
encerrado en mi habitación, creo que ya salgo
me cargué de un cabezazo la pared.
Me levanté hasta los huevos de vivir
te ví pasar y ahora ya vuelvo a sonreír.
Pasar querría el día junto a ti (Bis)
Hoy me soñé al despertar que te follaba sin parar
siempre lo mismo y desperté,
ya no me vuelvo a masturbar.
Y así me paso el día entero, o estoy mejor que bien
y tengo el mundo entero a mis pies.
O tengo dentro mil infiernos,
y se me cae la piel a cachos,
y a veces pierdo
y a veces pierdo la razón.
Me levanté, hasta los huevos….

En breve empezaré a subir enlaces para que podáis escuchar la canción. Nos vemos!





La Carta Negra. Capítulo II: La Orden de los Justos

16 01 2009

Aquí estamos de nuevo… aunque he intentado aguantar más tiempo para colgar el segundo capítulo, debido a las amenazas y extorsiones que he recibido por parte de algunas personas, he decidido colgar algo… espero que os guste ;)

LA CARTA NEGRA

Capítulo II: La Orden de los Justos

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La actitud del Mani cambió radicalmente. Casi sin mirarnos, caminaba unos metros por delante guiándonos a través de calles casi desérticas. Cuatro hombres del Ejército de Negro nos seguían a una distancia prudencial pendientes de cualquier movimiento a nuestro alrededor. A mi esta situación cada vez me gustaba menos. Podría ser una emboscada, y de ser así, era más que probable que acabasen con nosotras sin apenas darnos tiempo a reaccionar. Lo más sensato sería esperar un despiste y huir, pero algo dentro de mí me decía que siguiera a ese tipo, y ese algo era más fuerte que el miedo.

-.-: Esto no me da muy buena espina. – hice saber a mi compañera.

R: A mí tampoco, – me miró seria – pero tengo curiosidad por saber quién es ese Agustín, y qué es lo que tiene que enseñarnos… – tras unos segundos de silencio reflexivo por ambas partes, Rodríguez volvió a hablar – ¿Qué pasa por tu cabeza, García?

G: No… nada. Bueno, creo que deberíamos aprovechar un despiste para intentar huir, – ahora fui yo la que fijó la mirada seria en ella – pero también yo tengo curiosidad por saber qué tienen que mostrarnos…

R: Si después de esta visita, no sacamos nada en claro, deberíamos marcharnos.

G: Sí… – agaché la cabeza y suspiré, sabía lo que eso significaba – Tendremos que limpiar la zona… podrían ser infiltrados.

R: A mí tampoco me gusta García, pero no podemos dejar cabos sueltos. Si nos han mentido, tendremos que eliminarlos a todos. – me miró con tristeza, esos momentos no eran fáciles para ninguna.

Apenas unos minutos después, el Mani se paraba frente a la puerta de un pequeño estanco, que por las horas que eran, permanecía ya cerrado. Dio tres golpes rápidos en la puerta, a continuación, dos golpes más, espaciados entre sí, y después, otros tres rápidos. Señal inequívoca que casi tiraba por tierra todas nuestras suposiciones de conspiración, ya que era una de las claves usadas por La Orden de los Justos. Por unos segundos, respiramos tranquilas a sabiendas de que estábamos a salvo entre esta gente.

Tras varios segundos sin que nada cambiara, una pequeña luz se encendió en el establecimiento. Acto seguido, la puerta se abrió, y a través de las rejas, pudimos distinguir una figura entre las sombras. Mani rompió el silencio.

M: Señor, – dijo a la vez que realizaba el saludo identificativo de la Orden – ha llegado la hora. Traigo a Las Enviadas.

-.-: Bien. – contestó con tranquilidad – Pasad. – quitó el seguro de la verja, y retirándola, se echó a un lado invitándonos a pasar.

Al atravesar la puerta, nos encontramos con una pequeña y estrecha escalera apenas iluminada por la luz que le llegaba desde el interior, donde unos 25m2 componían la parte comercial del local.

Nos giramos al escuchar la voz del Mani contándole la situación al misterioso Agustín, al que por la oscuridad no habíamos visto la cara aún. El nerviosismo empezó a subir en forma de cosquilleo por mi estómago, parándose en mi pecho, provocando así, que mantuviese la respiración. La piel se erizó, y mis ojos se abrieron como platos, a la vez que mi mandíbula caía dejando mi cavidad bucal al descubierto. Casi de reojo, intenté mirar a mi compañera, la cual parecía tener una expresión similar… ante nosotras,un hombre de unos 60 años, dos metros de alto, de complexión fuerte y barriga abundante, pelo blanquecino que dejaba ver algo de cartón en la parte superior de su cabeza, y una barba igualmente blanquecina, y más grande de lo que yo jamás había visto. No había duda. Ahora estaba todo claro, y los pocos miedos que retuvimos antes de entrar en el misterioso estanco, quedaron aplacados. Estábamos indiscutiblemente ante la figura de un Anciano.

El Consejo de los Ancianos, está formado por los cinco Ancianos más respetables de La Orden de los Justos, elegidos democráticamente por todos los miembros de la misma. Ellos tienen la última palabra, estudian las misiones, aconsejan las estrategias, y dan el visto bueno, o no, a todas y cada una de las misiones de las que nos encargamos.

Sin saber muy bien cómo, salí de mi ensimismamiento y me dispuse a realizar el saludo identificativo. Rodríguez me acompaño en el acto, y el Anciano sonrió amablemente, saludó y se acercó a nosotras. El Mani se situó entre ambos frentes, quedando el Anciano a su derecha, y Rodríguez y yo a su izquierda. Sorprendiéndonos a ambas, el Mani se dirigió al Anciano en tono amigable.

M: Mira Agustín, estas son mis amigas: Rodríguez y García – entonces nos miró sonriente, mostrando de nuevo el hueco de los tres dientes que le faltaban en el frontal superior de su dentadura – Niñas, este es Agustín.

Casi sin darnos tiempo a reaccionar, el Anciano, Agustín, se acercó a nosotras y nos saludó con dos besos. Sin decir nada, se giró y se dirigió al otro lado del mostrador, apoyo ambas manos en el cristal, y nos miró en silencio durante unos segundos.

A: ¿Y bien? – preguntó mostrando con su voz grave una gran seriedad – ¿Qué habéis averiguado de La Carta Negra que os has hecho llegar hasta aquí?

Giré mi rostro hacia la puerta, dejando al descubierto mi preocupación por ser vistos desde la calle. Él pareció entender mi gesto, y con un leve movimiento de cabeza, nos indicó que le siguiéramos a la trastienda, que resultó ser el salón de una casa bastante grande, con varias habitaciones.

A: Bien, contadnos. – pidió de nuevo una vez acomodados.

R: Bien… – suspiró mi compañera sin saber muy bien cómo dar el paso – ¿Habéis oído hablar de la Batalla de Onda?

M: ¿La de Castellón? – Rodríguez asintió – Sí, todos los Generales tenemos la obligación de informar a nuestros iguales de otras zonas de cada acontecimiento. Así es más fácil estar preparado si surge un problema. – explicó tranquilo – Nos llegaron los informes dos días después de la Batalla…

A: ¿Fuisteis vosotras? – cortó sorprendido el Anciano.

G: No. Sólo estuve yo… con mi compañía. – informé.

A: Vaya… lo siento joven, sé que fue una Batalla dura. – dijo sincero – ¿Qué hay de tu compañía ahora? – quiso saber.

G: Eh… verá. – el tema aún estaba reciente, y todavía conseguía afectarme hablar de ello – Cuatro soldados de la compañía perdieron la vida en la Batalla. Después de tantos años juntos, fue un duro golpe para nosotros, y decidimos separarnos. – suspiré abatida – Soy la única que sigue en activo.

A: Eres una chica valiente. – alabó el viejo.

G: No. – me miró sorprendido – No señor… sólo, es lo único que sé hacer. – sonreí tristemente y tras un breve silencio – Y tu, Mani, ¿en serio eres General? – le sonreí divertida.

M: ¿Ves estos tres dientes? – dijo señalándose el hueco de su dentadura.

RyG: ¡No! Jajajaja. – tanto el Mani como el Anciano, sonrieron divertidos.

M: Pues porque los perdí en La Batalla de París del 81 – sonrió melancólico – Justo antes de que me hicieran General del Ejército de Negro y me jodieran la vida… ¡hay que joderse! – soltó ya carcajeándose. Después del momento de risas, que sirvió para liberar un poco de la tensión acumulada entre todos, Agustín indicó a Rodríguez que continuara.

R: Dos semanas después me incorporé a la investigación. – siguió ella – Las pruebas que se encontraron en Onda, nos llevan a la conclusión de que La Carta Negra fue robada por alguien de dentro. – los ojos de ambos hombres se abrieron sorprendidos, pero antes de que pudieran ni siquiera pensar en decir algo, Rodríguez sentenció – Y sabemos quién es. – terminó dirigiendo su mirada al Mani.

El silencio se hizo en la habitación. Tanto el Anciano como el Mani nos miraban expectantes. Nosotras nos mirábamos, sin atrevernos a decirlo definitivamente, sin poder esperar cuál sería su reacción. Rodríguez me miró seria, y con un movimiento de cabeza me indicó que lo hiciese yo.

G: El infiltrado es…

juas!! bueno… esto es un adelanto de lo que será el Capítulo II, he decidido finalmente que no lo colgaré entero… por ahora. Iré racionandolo en trocitos… esta noche o mañana colgaré la continuación. Besicos!! ;)

Ale, ya tenéis el Capítulo II enterito :D ¿Os habéis kedao con ganas de saber quien es el Infiltrado? Se aceptan apuestas… :P





De cómo Antonio Moreno se implantó manos de mujer

14 01 2009

Os dejo una mini-historia, es una paranoia considerable producto de horas sin dormir, noches de estudio y cafeteras que hablan… dedicado a mi kompañero de piso, protagonista de la misma, en cierta medida. Espero que os divirtais leyéndola lo mismo que yo escribiéndola ;)

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De cómo Antonio Moreno se implantó manos de mujer

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Oscuridad. Eso era todo lo que podía distinguir a su alrededor. Aturdido, con un fuerte dolor de cabeza, intentaba recordar dónde estaba. Empezó a distinguir un leve murmullo, lejano y algo distorsionado. Unos golpes repetitivos en su mejilla. Silencio. Y de repente, frío y humedad en su cara, lo sacaron de su aturdimiento. La luz y el ruido a su alrededor lo confundían hasta el punto de cerrar fuertemente sus ojos y llevar sus manos a su cara intentando evadirse. Las voces fueron acallando, sacudió su cabeza con brío y alguien, le tendió una toalla para secar su rostro aún empapado por el agua.

-.-: ¿Te encuentras bien chaval? – preguntó una voz grave con autoridad.

-.-: Eh… sí – contestó el joven fijando su mirada en el tipo que le había hablado.

-.-: Bien – sonrió falsamente – Pues continuemos. Germán – llamó a un tipo que se encontraba algo apartado – Trae un whisky a nuestro amigo Antonio, cortesía de la casa – clavó su mirada en el joven Antonio, el cual no pudo evitar que un temblor lo recorriera.

G: Entendido Sr. Planells – contestó con respeto para después salir de la oscura habitación.

Sin saber aún dónde se encontraba, Antonio paseó su mirada por aquella extraña sala, que con una luz baja en el centro, justo encima de la mesa a la que estaba sentado, permanecía prácticamente en penumbras. La mesa. Sus ojos se fijaron en lo que allí había, y su rostro palideció. ¿Qué significaba todo aquello? ¿Dónde se había metido y porqué estaba allí?

La mesa, como base un tapete verde, algunas copas de whisky, pistolas delante de cada persona allí sentada, incluido él. ¿Por qué tenía él una pistola? Sin duda, aquello era una timba de póker, el centro de la mesa estaba ocupado por un gran montón de billetes.

Uno de los hombres empezó a repartir cartas, la partida comenzó. Antonio, confundido aún, decidió no arriesgar, ver qué pasaba realmente. Germán llegó, dejó el whisky junto al joven y se retiró. Bebió, bebió nervioso, aquellos era real, y peligroso. Aquella gente no se andaba con tonterías.

Tras varias manos, Antonio se había metido en la partida de lleno. Perdía. Pero no podía dejar de jugar. La mano estaba siendo dura, todos se habían retirado, menos Planells y el joven Antonio. Si perdía… si perdía, no quería pensar qué podría pasarle, no podía pagar, debía mucho dinero que había pedido para seguir jugando. Estaba borracho, apenas podía fijar su mirada en las cartas que tenía. Su vista se nublaba y sentía que caería si no sostenía su cabeza.

Apoyó la mejilla en su mano y mirando a su rival, igualó la apuesta con un murmullo casi ininteligible causado por los litros de alcohol ingeridos. Planells sonrió, y asintió con un gesto de cabeza, invitando así a Antonio a mostrar sus cartas. Había llegado el momento.

Lentamente, Antonio bajó su mano hacia la mesa, girando las cartas… una K… otra K… otra K… y dos Q…

- Full… – murmuró Planells abriendo los ojos.

Unos segundos. Eso fue lo que le duró a Antonio la idea de que podía haber ganado aquella partida. Tras el murmuro, una sonrisa apareció en la cara de Planells. Con brío soltó echó sus cartas a la mesa, mostrando un póker de J.

Su vista se nubló, llevó sus manos a sus ojos con la esperanza de que todo hubiese sido una pesadilla. Pero no. Ya sentía como entre varios hombres lo cogían y lo sacaban a rastras de la habitación. Todo pasaba muy rápido. No sabía qué iba a ser de él, pero tenía la idea de que no sería agradable. Sintió la brisa fría en el rostro. Le pareció ver los astilleros. ¿Qué hacía allí? Estaban en un callejón oscuro, rodeados de marras y vigas de madera inservibles, entre contenedores de carga.

Lo maniataron con cuidado. Lo obligaron a extender sus brazos al frente, sujetándolo desde la espalda. Uno de los hombres se situó a su izquierda y sacó una especie de mango circular de su cinturón. Lo agitó varias veces al aire, y en el último golpe seco, una luz rojiza salió de él. ¿Una espada láser? ¿Pero qué coño era eso? ¿Una broma?

Dolor. Fue lo que sus sentidos gritaron cuando de un movimiento rápido, el tipo del láser le cortó las manos justamente por las ataduras. En su cabeza todo pasó a cámara lenta: el zumbido de la espada en el aire, la luz de la misma pasando rauda ante sus ojos, el siseo de su piel al ser abrasada por el contacto, el dolor punzante recorriendo su cuerpo, la fuerza de los hombres que lo sujetaban, las lágrimas salir de sus ojos, y finalmente, el aire atravesando su garganta para salir en forma de alarido.

A: NOOOOOOO!!!!! – sintió cómo caía al suelo, su mejilla golpeando contra el asfalto y los pasos de sus torturadores alejándose.

Se irguió, y de rodillas, buscó sus manos en el suelo, quizás pudieran implantárselas. No. Estaban completamente carbonizadas.

Con dos muñones por manos, Antonio recorría el puerto en busca de una salida cuando algo llamó su atención. Una sombra se movió ocultándose, pero fue suficientemente rápido como para verla. Tentado por la curiosidad, siguió la dirección de la sombra. Girando una y otra esquina de aquellos pasillos entre contenedores, por fin oyó algo. Paró sus pasos, y lentamente se fue acercando al lugar del que provenía la voz…

-.-: …sí, sí entendido. Sigue intentando encontrar la salida. – la chica escuchaba las instrucciones al otro de la línea, de espaldas a donde se encontraba Antonio – De acuerdo, lo sigo, lo cojo por sorpresa y lo elimino.

Instinto de supervivencia. Seguro que nunca habéis pensado en matar a nadie nunca. Pero en el momento en el que escuchas que te van a seguir hasta matarte, todo cambia. Ahora eres Cazador, o Cazado. Había que elegir, y Antonio solo tenía en mente una opción: Cazador.

Aprovechó su situación para atacar por sorpresa. Un golpe seco. Un talón de acero que sabiamente impactaba en la nuca descubierta de la joven asesina. Un estudiado movimiento de artes marciales que noqueó por completo a su rival. ¿Cuándo había aprendido artes marciales? Entonces sus ojos se fijaron en algo. Las manos. Ella estaba muerta, no las iba a necesitar. Podría cortárselas e implantárselas. Sí, eso haría. Le cortaría las manos, y se las implantaría a sí mismo. Sólo faltaba un pequeño detalle… ¿Cómo iba a hacer todo eso si él, no tenía manos?

Un raspajeo a sus espaldas. Cortos y rápidos pasos que se movían de un lado a otro. Una risilla nerviosa. Se giró y sus ojos se abrieron como platos al descubrir frente a él a un hombrecillo de apenas 60 cm, vestido con un atuendo bastante extraño.

-.-: No te preocupes por nada – dijo de pronto con su vocecilla aguda y martilleante. – Yo te ayudaré, para eso estoy aquí.

A: Pero…

-.-: He dicho que no te preocupes, solo conseguirás perder tiempo, y no lo tienes. – lo cortó con seguridad – Siéntate y relájate… ah! Puedes llamarme Punkastro.

¿Punkastro? ¿Ese no era el nombre que pusimos al muñeco de plastilina? El joven Antonio no entendía nada, pero ese hombrecillo parecía de fiar. Se sentó a observar. Punkastro se movía con agilidad sobre el cuerpo inerte del enemigo. Con una espada láser similar a la del matón, pero adecuada a su tamaño (una visión muy divertida por otra parte), cortó con igual maestría las manos de la chica. Rápidamente, se dispuso junto a Antonio y le inyectó algo con lo que conseguir dormir sus sentidos.

Lentamente abría los ojos. Una molesta luz le impedía abrirlos en su totalidad. Sintió unas palmadas en su mejilla. Tenía la vista nublada, pero aún así distinguía un bulto, algo que se movía, y parecía que le hablaba. Se esforzó en entender.

P: ¡¡Sorcio!! ¿Estás bien? – preguntaba preocupado.

A: Eh… sí, creo que sí – pareció empezar a recordar al reconocer al hombrecillo – ¿Qué ha pasado?

P: ¡Que ya tienes manos, hombre! – sonrió satisfecho de su trabajo mientras un asombrado Antonio, dirigía la mirada a sus nuevas manos, unas manos de mujer.

Unos ladridos se escuchaban a lo lejos. Parecía que lo estaban buscando. Querían acabar con él. Se levantaron presurosos, y comenzaron a correr hacia el mar. Saltar era la única salida.

Habían conseguido sortear a los perros. Estaban en las vallas, sólo había que subir, y saltar al mar.

Estaban arriba. Antonio miró asustado a Punkastro, este lo animó asintiendo con la cabeza, y sonrió. Antonio saltó.

¡Piiii, piiii, piiii! ¿Qué coño pasa? Abrió los ojos molesto al reconocer el sonido del despertador. Joder. Otra vez se había quedado dormido. Entonces, recordó el sueño. ¿Había sido un sueño?

Sus ojos se dirigieron veloces a sus manos. Respiró tranquilo, y una sonrisa se dibujó en su rostro. “Si es que no sé porqué dejo los porros… vaya sueños”. Pensó.





Boletín informativo (11.01.09) La Carta Negra

11 01 2009

¡Extra, extra! ¡Tenemos nueva historia! ¡Extra!

Sí, parece que después de mucho tiempo sin escribir nada en condiciones, por fin estoy haciendo algo que me gusta, y me gusta realmente. Es algo diferente a lo que he hecho de aquí para atrás, más largo, con más cuerpo, y… no sé, creo que os gustará. Aquí os dejo un adelanto… ;)

LA CARTA NEGRA

Capítulo I: El Ejército de Negro

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Parecía un tipo muy normal, claro que hay que tener en cuenta que cuando acepté su ayuda, apenas había fijado mi mirada en él 2 segundos, por encima de mi hombro.

Miré a mi colega buscando su aprobación, esta se dedicó a elevar sus hombros y sonreír, de modo que el tipo en cuestión, se abrió paso entre nosotras dispuesto a salir de aquella taberna. Miré a mi socia, aún no sé describir a ciencia cierta lo que me mostraban sus ojos, pero tenían un brillo especial mezcla de miedo, curiosidad, incertidumbre quizás y mucha, mucha adrenalina. Por su expresión, puedo deducir que los míos devolvieron un reflejo similar. Nos dispusimos a seguirle.

No me lo podía creer. Esto no podía estar pasando. De todos los tipos que había en esa maldita taberna, de todos los tipos que podían saber algo sobre La Carta Negra, tuve que hacerle caso al… Leer más





RiNcóN deL DiSeñO

9 01 2009

La 27ª edición de Cevisama se celebrará en Valencia del 10 al 14 de febrero de 2009. La organización del Salón Internacional de Cerámica para Arquitectura y Equipamiento de Baño ha acordado reducir en media jornada la duración de la feria que, a partir de la próxima edición, tendrá lugar de martes a viernes, con un horario de 9 a 19 horas.

La reducción se ha adoptado en beneficio de expositores y compradores, ya que supondrá una reducción de gastos y, por otro lado, se concentrarán en cuatro días todas las operaciones comerciales. La jornada del sábado ya se había reducido a horario matinal hace algunos años.

De esta forma Cevisama profundiza en su carácter profesional e internacional, visitante que concentra su estancia entre semana. Al mismo tiempo, se facilitan las labores de desmontaje de los stands.

Cevisama promueve la calidad del perfil del visitante para incrementar la rentabilidad del certamen a los expositores, optimizar el tiempo de los visitantes y obtener una mayor repercusión en los ámbitos de distribución y prescripción. Se trata, pues, de una decisión en línea con la de las grandes ferias profesionales del mundo.

Cerrado el plazo de inscripción, la edición de 2008 de los Concursos Internacionales de Diseño de cerámica para la arquitectura y equipamiento de baño que convoca
Cevisama se presenta como la más exitosa de la historia.

En total se han inscrito 525 proyectos de estudiantes de diseño, ingeniería y arquitectura, de los que casi el 30% proceden de escuelas extranjeras. La edición de 2007 contó con la participación de 247 proyectos.

Para el Concurso Internacional de Diseño de productos cerámicos para la arquitectura se ha recibido la solicitud de participación de 232 proyectos, de los que 52 son de estudiantes extranjeros de escuelas portuguesas, italianas y checas.

Por su parte, al Concurso Internacional de Equipamiento de Baño, que tiene como lema “El baño en minipisos”, se presentan 278 proyectos, de los que un centenar son de estudiantes extranjeros de escuelas de Portugal, Italia, Bulgaria, México, Suiza, Bélgica e Indonesia.

El jurado -que estará compuesto por los diseñadores industriales Ricard Ferrer y Oriol Guiméra; los profesores de diseño industrial de la UJI y la UPV Antonio Barbajuan y Vicente Olcina; la decoradora Carmen Baselga y la directora de la revista On Diseño, Carmen Llopis- fallarán a finales de enero los concursos.

Durante la celebración de Cevisama, del 5 al 9 de febrero, las piezas premiadas y seleccionadas por el jurado se exhibirán en el Área Indi de Cevisama. La dotación económica de los Concursos se eleva a 12.700 euros, que se repartirán entre los tres ganadores por cada categoría.

En el Área Indi también se exhibirán trabajos seleccionados por las diferentes Escuelas Técnicas que se mostrarán en sus propios stands.

Información sacada de notiweb.com








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