La Carta Negra. Capítulo II: La Orden de los Justos

16 01 2009

Aquí estamos de nuevo… aunque he intentado aguantar más tiempo para colgar el segundo capítulo, debido a las amenazas y extorsiones que he recibido por parte de algunas personas, he decidido colgar algo… espero que os guste ;)

LA CARTA NEGRA

Capítulo II: La Orden de los Justos

orden-de-los-justos

La actitud del Mani cambió radicalmente. Casi sin mirarnos, caminaba unos metros por delante guiándonos a través de calles casi desérticas. Cuatro hombres del Ejército de Negro nos seguían a una distancia prudencial pendientes de cualquier movimiento a nuestro alrededor. A mi esta situación cada vez me gustaba menos. Podría ser una emboscada, y de ser así, era más que probable que acabasen con nosotras sin apenas darnos tiempo a reaccionar. Lo más sensato sería esperar un despiste y huir, pero algo dentro de mí me decía que siguiera a ese tipo, y ese algo era más fuerte que el miedo.

-.-: Esto no me da muy buena espina. – hice saber a mi compañera.

R: A mí tampoco, – me miró seria – pero tengo curiosidad por saber quién es ese Agustín, y qué es lo que tiene que enseñarnos… – tras unos segundos de silencio reflexivo por ambas partes, Rodríguez volvió a hablar – ¿Qué pasa por tu cabeza, García?

G: No… nada. Bueno, creo que deberíamos aprovechar un despiste para intentar huir, – ahora fui yo la que fijó la mirada seria en ella – pero también yo tengo curiosidad por saber qué tienen que mostrarnos…

R: Si después de esta visita, no sacamos nada en claro, deberíamos marcharnos.

G: Sí… – agaché la cabeza y suspiré, sabía lo que eso significaba – Tendremos que limpiar la zona… podrían ser infiltrados.

R: A mí tampoco me gusta García, pero no podemos dejar cabos sueltos. Si nos han mentido, tendremos que eliminarlos a todos. – me miró con tristeza, esos momentos no eran fáciles para ninguna.

Apenas unos minutos después, el Mani se paraba frente a la puerta de un pequeño estanco, que por las horas que eran, permanecía ya cerrado. Dio tres golpes rápidos en la puerta, a continuación, dos golpes más, espaciados entre sí, y después, otros tres rápidos. Señal inequívoca que casi tiraba por tierra todas nuestras suposiciones de conspiración, ya que era una de las claves usadas por La Orden de los Justos. Por unos segundos, respiramos tranquilas a sabiendas de que estábamos a salvo entre esta gente.

Tras varios segundos sin que nada cambiara, una pequeña luz se encendió en el establecimiento. Acto seguido, la puerta se abrió, y a través de las rejas, pudimos distinguir una figura entre las sombras. Mani rompió el silencio.

M: Señor, – dijo a la vez que realizaba el saludo identificativo de la Orden – ha llegado la hora. Traigo a Las Enviadas.

-.-: Bien. – contestó con tranquilidad – Pasad. – quitó el seguro de la verja, y retirándola, se echó a un lado invitándonos a pasar.

Al atravesar la puerta, nos encontramos con una pequeña y estrecha escalera apenas iluminada por la luz que le llegaba desde el interior, donde unos 25m2 componían la parte comercial del local.

Nos giramos al escuchar la voz del Mani contándole la situación al misterioso Agustín, al que por la oscuridad no habíamos visto la cara aún. El nerviosismo empezó a subir en forma de cosquilleo por mi estómago, parándose en mi pecho, provocando así, que mantuviese la respiración. La piel se erizó, y mis ojos se abrieron como platos, a la vez que mi mandíbula caía dejando mi cavidad bucal al descubierto. Casi de reojo, intenté mirar a mi compañera, la cual parecía tener una expresión similar… ante nosotras,un hombre de unos 60 años, dos metros de alto, de complexión fuerte y barriga abundante, pelo blanquecino que dejaba ver algo de cartón en la parte superior de su cabeza, y una barba igualmente blanquecina, y más grande de lo que yo jamás había visto. No había duda. Ahora estaba todo claro, y los pocos miedos que retuvimos antes de entrar en el misterioso estanco, quedaron aplacados. Estábamos indiscutiblemente ante la figura de un Anciano.

El Consejo de los Ancianos, está formado por los cinco Ancianos más respetables de La Orden de los Justos, elegidos democráticamente por todos los miembros de la misma. Ellos tienen la última palabra, estudian las misiones, aconsejan las estrategias, y dan el visto bueno, o no, a todas y cada una de las misiones de las que nos encargamos.

Sin saber muy bien cómo, salí de mi ensimismamiento y me dispuse a realizar el saludo identificativo. Rodríguez me acompaño en el acto, y el Anciano sonrió amablemente, saludó y se acercó a nosotras. El Mani se situó entre ambos frentes, quedando el Anciano a su derecha, y Rodríguez y yo a su izquierda. Sorprendiéndonos a ambas, el Mani se dirigió al Anciano en tono amigable.

M: Mira Agustín, estas son mis amigas: Rodríguez y García – entonces nos miró sonriente, mostrando de nuevo el hueco de los tres dientes que le faltaban en el frontal superior de su dentadura – Niñas, este es Agustín.

Casi sin darnos tiempo a reaccionar, el Anciano, Agustín, se acercó a nosotras y nos saludó con dos besos. Sin decir nada, se giró y se dirigió al otro lado del mostrador, apoyo ambas manos en el cristal, y nos miró en silencio durante unos segundos.

A: ¿Y bien? – preguntó mostrando con su voz grave una gran seriedad – ¿Qué habéis averiguado de La Carta Negra que os has hecho llegar hasta aquí?

Giré mi rostro hacia la puerta, dejando al descubierto mi preocupación por ser vistos desde la calle. Él pareció entender mi gesto, y con un leve movimiento de cabeza, nos indicó que le siguiéramos a la trastienda, que resultó ser el salón de una casa bastante grande, con varias habitaciones.

A: Bien, contadnos. – pidió de nuevo una vez acomodados.

R: Bien… – suspiró mi compañera sin saber muy bien cómo dar el paso – ¿Habéis oído hablar de la Batalla de Onda?

M: ¿La de Castellón? – Rodríguez asintió – Sí, todos los Generales tenemos la obligación de informar a nuestros iguales de otras zonas de cada acontecimiento. Así es más fácil estar preparado si surge un problema. – explicó tranquilo – Nos llegaron los informes dos días después de la Batalla…

A: ¿Fuisteis vosotras? – cortó sorprendido el Anciano.

G: No. Sólo estuve yo… con mi compañía. – informé.

A: Vaya… lo siento joven, sé que fue una Batalla dura. – dijo sincero – ¿Qué hay de tu compañía ahora? – quiso saber.

G: Eh… verá. – el tema aún estaba reciente, y todavía conseguía afectarme hablar de ello – Cuatro soldados de la compañía perdieron la vida en la Batalla. Después de tantos años juntos, fue un duro golpe para nosotros, y decidimos separarnos. – suspiré abatida – Soy la única que sigue en activo.

A: Eres una chica valiente. – alabó el viejo.

G: No. – me miró sorprendido – No señor… sólo, es lo único que sé hacer. – sonreí tristemente y tras un breve silencio – Y tu, Mani, ¿en serio eres General? – le sonreí divertida.

M: ¿Ves estos tres dientes? – dijo señalándose el hueco de su dentadura.

RyG: ¡No! Jajajaja. – tanto el Mani como el Anciano, sonrieron divertidos.

M: Pues porque los perdí en La Batalla de París del 81 – sonrió melancólico – Justo antes de que me hicieran General del Ejército de Negro y me jodieran la vida… ¡hay que joderse! – soltó ya carcajeándose. Después del momento de risas, que sirvió para liberar un poco de la tensión acumulada entre todos, Agustín indicó a Rodríguez que continuara.

R: Dos semanas después me incorporé a la investigación. – siguió ella – Las pruebas que se encontraron en Onda, nos llevan a la conclusión de que La Carta Negra fue robada por alguien de dentro. – los ojos de ambos hombres se abrieron sorprendidos, pero antes de que pudieran ni siquiera pensar en decir algo, Rodríguez sentenció – Y sabemos quién es. – terminó dirigiendo su mirada al Mani.

El silencio se hizo en la habitación. Tanto el Anciano como el Mani nos miraban expectantes. Nosotras nos mirábamos, sin atrevernos a decirlo definitivamente, sin poder esperar cuál sería su reacción. Rodríguez me miró seria, y con un movimiento de cabeza me indicó que lo hiciese yo.

G: El infiltrado es…

juas!! bueno… esto es un adelanto de lo que será el Capítulo II, he decidido finalmente que no lo colgaré entero… por ahora. Iré racionandolo en trocitos… esta noche o mañana colgaré la continuación. Besicos!! ;)

Ale, ya tenéis el Capítulo II enterito :D ¿Os habéis kedao con ganas de saber quien es el Infiltrado? Se aceptan apuestas… :P

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4 respuestas

16 01 2009
Antonio Moreno

segunda parte completa yaaaaaaaaaaa subela sojoooorcia!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! y se ke tienes mas..asike habra mas extorsiones jo jo jo

16 01 2009
zarpa

jajajajajajaj sr Moreno!! akaso es usted un espía??? kómo sabe ke tengo más? jajajaja anda loko…. muérdete las uñas un rato en lo ke me pienso si kolgar o no más… xDDDD :P

16 01 2009
Antonio Moreno

teeengo contactos sorcia, uno de ellos escribe historias de gente q se amputa manos y me los cuenta, o espera…. no serás tu??? jajjaajajaj

16 01 2009
zarpa

yo??? 8-)

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